El avión tenía tres pasajeros; un boy scout, el bueno de don Layo y el hombre más sabio de Inglaterra. De pronto, el piloto anunció la inminencia de un accidente fatal. «Por desgracia», añadió, «sólo disponemos de tres paracaídas. Yo he de usar uno de ellos a fin de poder informar sobre el suceso».«Chiquitín», dijo el bueno de don Layo dirigiéndose al boy scout, «yo he tenido ya una vida y tú sólo has empezado a vivirla. Coge el último paracaídas… y buena suerte».
«No se preocupe señor», repuso el pequeño. «Todavía tenemos dos paracaídas. El hombre más sabio de Inglaterra se ha llevado mi mochila».
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